Não temais a dor libertadora!
Mestre Jesus

Filhos amados de Minh ‘alma!

As dores não são castigos divinos!

O Pai Misericordioso não pune seus filhos!

Suas Leis Magnânimas são universais e todas as criaturas, inevitavelmente, alcançarão a harmonia com o Criador.

A dicotomia entre vossas ações, contrárias às leis criadoras e mantenedoras da vida, é que provocam em vós o sofrimento.

Quando libertardes vossas consciências dos atavismos que vos conduzem às quedas, quando a rebeldia não mais comandar vossas ações e vossa alma afinizar-se com a Harmonia Universal do Amor, o sofrimento não mais existirá. Tereis alcançado, então, as Dimensões de Luz e Paz!

Avolumam-se os rancores e os ódios que reverberam em guerras e violência. Estancai o mal em vós, iluminai vosso íntimo onde a escuridão teima em sombrear-vos.

Vinde a Mim e Eu vos aliviarei do peso que vos oprime!

Eu sou o amor e vos conduzirei à regeneração!

Não temais a dor libertadora!

Minha paz vos deixo!

Meu amor vos sustenta!

Minha presença ilumina vosso caminho!

Eu sou Jesus!

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GESH

S. Jose'

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IMPULSO UNIVERSAL

IMPULSO UNIVERSAL
Amigos de caminhada,
Estou seguindo para o Brasil no dia 21 de setembro. Ficarei la' ate' 19 de dezembro. Estarei aprofundando o meu trabalho espiritual.
Postarei no nosso Blog, sempre que for possivel.
Sugiro reverem muitas das mensagens aqui publicadas, pois são preciosas para os tempos que vivemos hoje.
Fiquem todos com a Misericordia de Deus Pai.
Amorosamente,
Cassia

segunda-feira, 26 de junho de 2017

Ahora del Sol ya no vendrá hacia nosotros con la manifestación de la VIDA, sino que por la Ley de Causa y Efecto, la desarmonía que nosotros causamos por la falta de Amor fraterna


LEY DE CAUSA Y EFECTO

Es evidente que nosotros, criaturas de la Tierra, no hemos fundado nuestra civilización y progreso sobre la base del Amor, sino sobre la del odio y la guerra. Por consiguiente, utilizando por propia voluntad un progreso científico caótico, dirigido hacia la desarmonía general de los elementos que crean el orden natural de esta célula cósmica, hemos alterado nuestra función vital de tal forma que, a estas alturas del tiempo en que vivimos, la tensión que regula la relación astral de nuestro planeta con el Sol se ha visto particularmente comprometida. Las manchas solares son la consecuencia. Y esta consecuencia provoca los excesos telúricos sobre este orbe y las influencias cósmicas diversas que se abaten sobre los cuatro reinos del mundo: mineral, vegetal, animal y humano.

Cada vez que la inconsciente ciencia de los hombres efectúe una explosión atómica en la atmósfera o en el subsuelo, una tensión peligrosa agravará, de forma muy negativa, la relación equilibradora Astro Rey – Tierra, y sobre esta última, además de las rupturas del substrato de la costra, causadas por la inmensa energía liberada por la explosión, también repercutirán los efectos desastrosos de las crisis económicas, debidas a las manchas solares. Manifestaciones de mal tiempo sobre todas las partes del mundo, influencias patológicas resentidas de una forma particular por los sujetos hipersensibles, un aumento de la criminalidad y de los peligros de una guerra total, influencias magnéticas y sísmicas de una potencia destructiva terrorífica, serán los terribles efectos que recogeremos de la causa que edificamos en nombre de la ciencia, del progreso y de nuestra mala conciencia, dirigida de forma irreparable hacia el odio, el egoísmo, la guerra y la destrucción.

Ahora del Sol ya no vendrá hacia nosotros con la manifestación de la VIDA, sino que por la Ley de Causa y Efecto, la desarmonía que nosotros causamos por la falta de Amor fraternal se traducirá en el desequilibrio que también producimos, en nombre de nuestra CIENCIA SIN CONSCIENCIA.

Nuestra oración será entonces falsa, el día que la mordedura del terrible sufrimiento nos destrozará en la angustia y en el terror. Falsas e inútiles serán las lamentaciones y las promesas de arrepentimiento, porque esos serán días durante los cuales nuestra presunción y nuestra ciencia no podrán ya sostenernos.

Nos pareceremos a pequeños corceles locos y estaremos a merced de los elementos de la Naturaleza, desarmonizada por nuestra obra de destrucción nefasta. Estos serán los días de la terrible JUSTICIA DE DIOS que nosotros, pequeños hombres terrestres, creíamos haber enterrado bajo el montón de nuestros razonamientos filosóficos oscuros, complicados y estériles.

Es necesario que nosotros sepamos esto.

José García Álvarez
Roquetas de Mar – España
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